Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como narracion

ANDUVE POR LA TIERRA

 Anduve por la Tierra y contemplé el cielo mil veces, más el infierno presencié en otros mil reveses.  Anduve por  caminos despejados dispares, más por la jungla me  vi obligado a abrir senderos de pesares.  Anduve y anduve y anduve, y respiré el preciado aroma de las flores, sentí en mis pies descalzos el desgarro de vidrios torturadores; mi piel se quemó bajo el sol ardiente, mi sangre se congeló a ras de un glacial imponente. Anduve por la tierra y fui amado, más amar pude en muchas ocasiones  y eso hice, calmado. Transporté entre mis manos  arena de playa delicada y fina,más zarzas punzantes  rasgaron de sus palmas ambas lineas de la vida. Me miró un ejercito de ángeles hermosos, mientras  al unisono me escrutaba una caterva de tuertos belicosos. Fui un enano, pero también un coloso. Tarde o temprano, tuve que enfrentarme a un oso. Anduve y continué caminando por este sendero sinuoso , viendo a cada metro, desde el lindero,  que se h...

DÍA 13: NIÑO Y ANCIANO (Un poema a la vida)

Veo un anciano en el metro dentro del vagón sentado en una esquina acurrucado en su dolor. Contaría más de ochenta primaveras de vivencias: parece consumido arrugado, encorvado secando sus mocos y babas en un pañuelo usado. Mientras tanto, al otro lado un bebe llora y se lamenta gritándole a la vida que ha nacido sano; el anciano lo contempla desde sus ojos quebrados. Entre parada y parada entre traqueteos mundanos el anciano parece ausente cansado bajo sus caídos parpados desvencijados. Del carrito del niño sobresale un biberón; en el asiento del viejo queda apoyada una muleta. Los ojos del anciano cuan profundos son hundidos en las cuencas por el tiempo y la experiencia. Las manos del bebe cuan diminutas son pueriles de no usarse sin tiempo ni vivencia. Ni el anciano ni él bebe tienen pelo en este tren: la naturaleza al primero ya se lo ha quitado el tiempo al segundo aun no se lo ha dado. Enjuto anciano, cuéntame:  ¿Que llevas en...

DÍA 12: INSPIRACIÓN

EN CONSTRUCCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS   Llega llega desde muy adentro llega... Tanto tiempo sin verte sin sentirte ni chuparte sin olerte ni tocarte; tanto tiempo ausente. Me había olvidado de ti te habías olvidado de mí Sin aviso previo se cuela bajo la puerta del dormitorio perfume rasgando mi piel grana, dulce pétalo de miel. Llega sin palabras el azúcar en llaga piel blanca que se ovilla a mi lado víscera crepuscular de una maga sinrazón ensalzada ni bocado. Alondra abatida que bate el ala bella mariposa de voz calida alma salada de mar brava abanico abierto de tela raída. Llega llega desde el viento llega... Tanto tiempo sin revolverte sin mimarte ni ondularte sin acurrucarte ni arrullarte; tanto tiempo huyente. Déjame contemplarte un instante prestándome tiempo a tu vera contigo deseo hacer arte como la flor en primavera. Me gustas cuando callas o gritas te adoro bajo cualquier horizonte te canto melodías gigantes te escribo con manos locas. Beso beso sin labios m...

DÍA 11: HORMIGUERO SOBRE RUEDAS (Insectos sorprendentes)

Una goma del pelo, color verde. Tres o cuatro horquillas. Ceras de colores. Rotuladores de traza gruesa. Un calcetín rosa. Monedas de uno,dos,cinco, diez y veinte céntimos. Una cantidad de mugre inimaginable. Recuerdos. Fragmentos de memoria que se resisten a desaparecer. Me hablan de Madrid. Me cuentan, explícitamente, lo que mi vida ha cambiado de un año para otro, y yo lo acepto, sin querer cambiar nada, ya ni siquiera mi brazo, porque lo que no te mata te hace más resistente a la muerte, y aquí sigo, vivo y coleando, como un macaco japones que casi se congela por las noches para ver otro amanecer más. A las 16:00 de la tarde del 14 de abril, estoy limpiando el Peugeot por dentro. ¿Cuando fue la última vez que hice esto? Podría asegurar que ha transucurrido casi un año, y no seria exagerar. En el "Elefante Azul", quito las cuatro alfombrillas del sucio y moteado suelo del coche y las golpeo contra una reja cuya función es esa: sacudir la mierda. La vibración ...

DÍA 8: PEDALEO

EN CONSTRUCCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS   Pedaleo. Pedaleo contra el viento de este noviembre húmedo y grisáceo. El pedal derecho está casi roto, pero no ceso en mi empeño y continúo mandando fuerza al mecanismo que me impulsa. La bicicleta traquetea. La rueda de atrás tiembla y el caucho negruzco roza contra el metal del chasis lanzando un ruido monótono bastante desagradable. No importa, sigo pedaleando contra este año maldito. Me levanto sobre el sillín y me lanzo por una pendiente que desciende. La rueda parece que va a salirse. A la mierda con todo. Me causa indiferencia el dolor que podría producirme una caída. ¿Cuándo me estrellaré contra el cemento y a qué velocidad sucederá? Me siento impávido ante el tajante filo de la guadaña. No temo a la muerte, pues la he encarado en la UCI. La he mirado fijamente cuando el cuerpo de mi madre estaba ambarino, deformado y repleto de yagas sobre aquella camilla. He olido su pestilente aliento cuando la vida abandonó su cuerpo y su...

DIA 3: CARAVANA AL INEM

EN CONSTRUCCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS   Hay una caravana lenta e inacabable,demencial. Son las 8:45 de la mañana y Madrid parece un hervidero desordenado de taxis, coches, motos y autobuses. Al despertar a las 8:10, pensé en que las calles todavía estarían pernoctando, sin servicio para los humanos, acurrucadas,como amontonadas en el lugar en donde las carreteras duermen. Pero no, me había equivocado, de cabo a rabo. A las 8.30, tras tomar café y salir al exterior sintiéndome endeble por haber descansado un número de horas tacaño, insuficiente, compruebo que todo esta vivo, como si nada ni nadie hubiese dormido. Los niños corren en manadas al los colegios. Los coches abandonan los garajes y rugen por las vías de cemento. Las motos cantan sus melodías ensordecedoras. Los taxis se deslizan ágilmente para recoger a los clientes más madrugadores. Las furgonetas aparentan estar ávidas, abriendo sus puertas traseras para empezar con la faena matutina. Las farolas, desveladas...

DIA 2: AÑORANZA

EN CONSTRUCCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS   Estaba acostado,dormitando, y me di la vuelta hacia el lado derecho, su lado, para ponerme boca abajo, con la cara aplastada contra la almohada. Fue entonces cuando uno de sus pelos largos se pego a la piel de mis mejillas, recordándome, de súbito, lo mucho que la echaría de menos. En el cuarto de baño, veo sus anaranjados pelos largos dispersos en el lavabo, como si estuvieran descansando en la pendiente curva de la porcelana morada. El mueble, repleto de decenas de botes de limpieza, cremas, utensilios de depilación, jabones, colonias, lacas, espumas y un largo etcétera, subrayan con claridad la presencia de una mujer, la misma a la que yo habré de echar de menos. De la multitud de utensilios del aseo, solo tres suelen ser míos, a saber: maquinilla de afeitar, after shave y colonia. Me encanta que así sea, el contemplar los cajones del mueble y ver que casi todo es suyo. Entender mi sencillez, pero también, abarcar su complejidad. S...

DIA 1: Escribir, ¿Por que escribir?

EN CONSTRUCCIÓN, PERDONEN LAS MOLESTIAS   Escribir... ¿Por que escribir? Escribo porque soy una letra que quiere unirse a otras en una palabra y crear una frase para llegar a formar parte de una oración. Escribo porque forma parte de mí, porque me desahogo, porque libero la mente, porque alcanzo la paz, porque sin escribir dejaría de existir. Escribo para darle forma a los pensamientos, ya sean rojos, azules, anaranjados, amarillos o violetas. Escribo porque escribir para mi es, sencillamente, vivir. Escribo porque es la única forma que tengo de hacer pie en el foso de mi piscina. Cada palabra que suelto es un litro de agua que achico. Lo mismo sucede con mi basurero, en donde las palabras son escombros, o con la piel, en donde las mismas se convierten en jirones. Escribir para mí es una forma vital de evitar el colapso, de poder dormir con la cabeza “vacía”, de dar pasos firmes, con seguridad. Escribo porque en ocasiones, la inspiración me visita y me pone una afilada ...

SALCHICHAS VOLADORAS

Una ráfaga de viento se coló entre la multitud y transformó a las salchichas de a pie en longanizas voladoras. Eran dos choricillos, dos presas cilíndricas y grasientas que descansaban sobre el plato del vecino. Cuando el viento dio el latigazo, las dos butifarras saltaron en el aire y fueron a parar hasta la manga de mi abrigo, chocando contra esta y dejando difuminadas sus siluetas en forma de grasa. Dispersas, acabaron su rebelión rodando por la barra metálica, en donde se dispensaba la comida y la cerveza. El vecino y futuro dueño, pues todavía no las había pagado, quedose un tanto emocionado, mezcla de sorpresa y decepción, cara de depredador al que se le escapa el botín que le gana en carrera. En un gesto rápido, no obstante tardío, reaccionó el hambriento, giró la cara y observó la estampa, ya sin movimiento. Acto seguido, precipitose para sujetar las dos salchichas, una con la diestra y otra con la zurda, tomándolas delicadamente entre sus dedos y s...