Gira, gira, gira... Voy girando en la línea seis del metro de Madrid. Los vagones se doblan los unos con los otros y las personas tiemblan en vaivenes cortos o más largos. Gira, gira, gira... El tiempo se desdobla. La peninsula, junto a la corteza rocosa, viaja en círculos alrededor del núcleo del planeta. Toda la esfera que nos mantiene anclados a la vida da vueltas alrededor de sí misma, y a su vez, rodeada de la infinita negrura espacial, rota alrededor del Sol a una velocidad considerable. Nosotros, girando en nuestras vidas, no sentimos nada, pero todo gira, gira y gira. El propio Sol, la estrella más próxima, vira como una peonza en donde la madera es plasma. Así, lanza a nuestro planeta su calor, nuestro calor. En su viaje de traslación, el astro rey circunda al agujero negro de la Vía Láctea, nombrada así por los griegos al observar el firmamento y ver "leche derramada del pecho de la diosa". Giramos dentro de algo que gira en el interior de otro algo que t...