Una goma del pelo, color verde. Tres o cuatro horquillas. Ceras de colores. Rotuladores de traza gruesa. Un calcetín rosa. Monedas de uno,dos,cinco, diez y veinte céntimos. Una cantidad de mugre inimaginable. Recuerdos. Fragmentos de memoria que se resisten a desaparecer. Me hablan de Madrid. Me cuentan, explícitamente, lo que mi vida ha cambiado de un año para otro, y yo lo acepto, sin querer cambiar nada, ya ni siquiera mi brazo, porque lo que no te mata te hace más resistente a la muerte, y aquí sigo, vivo y coleando, como un macaco japones que casi se congela por las noches para ver otro amanecer más. A las 16:00 de la tarde del 14 de abril, estoy limpiando el Peugeot por dentro. ¿Cuando fue la última vez que hice esto? Podría asegurar que ha transucurrido casi un año, y no seria exagerar. En el "Elefante Azul", quito las cuatro alfombrillas del sucio y moteado suelo del coche y las golpeo contra una reja cuya función es esa: sacudir la mierda. La vibración ...
Escribir, escribir con firmeza, aprisionar el humo. Arrojar palabras, esquivar tumultos o fundirse con ellos. Ahuecar el alma, fortalecerla. Vivir dentro de una caracola en donde todo suena distinto.