Pero tú que te crees cara ovalada de cabra aliento fétido de Bulldog. Con tu pelo engominado hacia atras, ni que una res obesa te lo hubiese lamido como si fuese la placenta de su recién nacido. Pedo de un centenario con almorranas pelo de un alopécico en ciernes. Con tu chaqueta rayada y tu corbata moderna que te mutila en dos partes la papada bien tierna. Callo malayo de un montañero insano pene diminuto de un roéador astuto. Con tus zapatos brillantes de mil euro, impolutos, como si la vida te fuese en ello. Moho de yogurt caducado de Primero de Rivera verruga henchida de poder y berrea grano anómlao de viscosa pus y vil sebo tumor maligno relleno de mortal veneno. Solo eres un insignificante ser humano, de hecho, lo eres de milagro, pues extraordinariamente raro es que nacieras y que vivo lo hicieras. Botijo deformado sin alma ser desalmado sin forma. Con esos andares de prepotente, sin don de gentes, pero controlándola desde tu posición hirie...
Escribir, escribir con firmeza, aprisionar el humo. Arrojar palabras, esquivar tumultos o fundirse con ellos. Ahuecar el alma, fortalecerla. Vivir dentro de una caracola en donde todo suena distinto.